viernes 27 de enero de 2012

HIDALGOS

PRIVILEGIO DE BRAGUETA
Ser hidalgo en España en el siglo XVI suponía tener ciertos privilegios entre los que destacaba el estar exento de pagar determinados tributos. Normalmente esta dignidad procedía de méritos guerreros de ellos mismos o de sus antepasados, pero en esa época los datos demográficos en el creciente imperio español dejaban mucho que desear. Aunque la natalidad era muy alta, la de mortalidad era casi igual, de modo que la media de vida estaba situada entre los 35 y 45 años de edad. Dada la necesidad de hombres para la guerra y braceros para sus tierras, los reyes creaban ordenanzas para cubrir esa falta. Juan II de Castilla dispuso la llamada “Contribución de la sangre” o servicio militar obligatorio, según el cual, uno de cada cinco hijos varones debía servir al ejército, una disposición que Felipe V retomó con la figura de las Quintas a principio del siglo XVIII, con lo que intuimos el calificativo de “quintos” que se daba hasta hace muy poco a los primerizos en el servicio militar. Para paliar la necesidad de disponer de suficientes soldados la Corona de España creó la “Hidalguía de bragueta”, llamada así despectivamente por los hidalgos de linaje, pues para conseguirla era mérito suficiente tener siete hijos varones consecutivos vivos. La gozaba el padre y toda su familia en vida de este, aunque no era sucesoria.
En el Archivo de la Real Chancillería de Granada se conserva un pleito de 1530 del individuo Marcos de Madrid contra el Concejo de Almagro por no guardar y respetar el privilegio de padre de doce hijos que tiene concedido, cuyo testimonio adjunta a la demanda, y que le libraba de pagar ciertos tributos.
Pero esta curiosa historia nos la cuenta mucho mejor Beatriz de Miguel Albarracín donde se puede acceder a través de este enlace:
Allí podemos contemplar además el documento completo de uno de tantos tesoros que se conservan en este prestigioso archivo de Granada,  el ARCHIVO DE LA REAL CHANCILLERÍA, al que desde aquí sólo pretendo dar publicidad y que sea mejor conocido.

1 comentarios:

Nito dijo...

Ya imagino las guerras habidas entre hidalgos de sangre y los hidalgos "bragueteros", por no hablar de los hidalgos de “gotera”.

Media España era hijos de algo (hijos-dalgo) mientras que la otra media tenía que pechar con lo que viniere…

Quien disfrutaba de privilegios, ponía impedimentos y trabas al que pretendía adquirirlos: “…Todo home que no ovo esfuerzo de la alzar, conozca que era peón y lo es”.

¡Qué interesante tema, Manolo, y que acierto el tuyo de sacarlo en el Blog!