Ahora que se discute sobre el milenio de la ciudad de Granada, basándose en que esta ciudad existe desde el comienzo de la dinastía Zirí y que precisamente se inició hace diez siglos, es preciso saber si el comienzo de esta ciudad no existía ya antes de esta dinastía y con el mismo nombre. Este nombre no es otro que el del fruto que en tiempo otoñal madura, tan característico y bello, de apretados y profusos granos que lucen como rubíes, la granada.
Pues el caso es, que metido en otra investigación que nada tiene que ver con esto, al repasar viejas publicaciones en las hemerotecas uno se encuentra artículos curiosos que llaman la atención. Uno de ellos es este que traigo a colación sobre el nombre de Granada, cayó en mis manos hojeando un número de la revista “Granada gráfica”, concretamente de enero de 1926, firmado por R. Y. El Heizari y el artículo se titula Hinz-Roman. La verdad es que no me suena este señor pero sí el nombre de Hinz-Román, que como muchos saben es el nombre de la antigua fortaleza situada junto al Arco de las Pesas, concretamente donde está la capilla de San Cecilio y que ya en otra ocasión he comentado las incógnitas que plantea este rincón. Pues bien, como también comenta el tal Heizari, muchos han asociado este nombre, entre ellos Gallego Burín en su libro “Granada”, con el nombre de un señor que en el siglo XVII poseía por allí unas huertas. Siguiendo con el artículo, el autor refiere que cayó en sus manos el diario de un granadino que en dicho siglo acompañó en Francia al cardenal Mazarino para concertar la Paz de los Pirineos, en dicho diario escrito en francés refiere que un sefardita que convivía con los mercaderes genoveses y venecianos confirmaba que Granada fue fundada por una colonia judía que en unión de los fenicios vinieron a comercial a España en época muy anterior a la era cristiana.
El autor del artículo reproduce en francés parte de aquel diario y para no variar su contenido igualmente hago yo, en él se dice: «Rimmon en Hebreu signifie Grenade…elle avoit este bastie par les Pheniciens: car ony montre encoré des bastiment qu’on dit avoir eté foitz pan enx, estant de mortier, de chaux & de terre argileuse quin’ estoit pas la maniere de bastir les Romains ni de Mores. Ils pretendent mesme, que le Roman ó Remon eu langue Phenicienne, signifie une Grenade & les vieux chateau dout en voit en cor les ruines, se nommen Helna Roman, que veut dire Le Chasteau de Grenade, & non pas le Chateau des Romans: de mesme que le Soto de Roma, signifie les bois de Grenade, & non pas le bois de Rome»
Hasta aquí reproduzco el artículo, pues no quiero alargar más de la cuenta, pero en resumidas cuentas nos da a entender que el nombre de Granada tiene el mismo significado o deriva del hebreo Rimmon o del fenicio Roman o Remon, con el que denominan a este rico fruto, y que la ciudad ya existía así y con este nombre hasta la llegada de los sarracenos, pasando por romanos y visigodos. También comenta el articulista que los romanos establecieron allí un Castro, como parece comprobarse por la denominación que le dieron a la puerta: Bix Caxtar. Estos edificaron las alcazabas y relegando al exterior la población judía, que fundó la villa de el Yaud, quedando luego reducidos al barrio de este nombre.
La granada, muy presente en la cerámica

¿Hinz-Roman, Bix-Caxtar? ¿Qué más pueden ocultar sus muros?













